En el corazón de cualquier edificio moderno reside una compleja red de sistemas HVAC (Calefacción, Ventilación y Aire Acondicionado). Estos equipos son responsables de garantizar el confort térmico, regular la humedad y preservar una adecuada calidad del aire interior. Sin embargo, estos sistemas se enfrentan a un enemigo a menudo subestimado: la corrosión. Este proceso físico-químico compromete directamente la eficiencia energética, la fiabilidad operativa y la viabilidad económica de cualquier instalación de climatización.
En Blygold sabemos que ignorar la corrosión no es una opción. Comprenderla y combatirla es esencial para garantizar la longevidad y el rendimiento óptimo de estos equipos vitales.
El impacto de la oxidación el la climatización
La corrosión puede definirse científicamente como el deterioro de un material, generalmente metálico, debido a su interacción electroquímica con el entorno. En los sistemas HVAC, esta interacción se intensifica debido a la constante exposición a corrientes de aire, humedad, condensaciones y agentes contaminantes.
Si bien la oxidación es un proceso natural del retorno del metal a su estado mineral original, su impacto en la climatización es especialmente crítico. No solo reduce drásticamente la eficiencia energética, aumentando los costes operativos mensuales, sino que también acorta la vida útil de los equipos, provocando paradas no planificadas y sustituciones prematuras.
Entender este fenómeno es el primer paso para proteger la inversión y asegurar un ambiente saludable y sostenible.
¿Qué es la corrosión? Una perspectiva técnica
Desde la perspectiva electroquímica, la corrosión es un proceso donde los átomos de un metal pierden electrones (oxidación) al reaccionar con agentes oxidantes presentes en su entorno. A diferencia del desgaste mecánico normal, que es un proceso físico de abrasión, la corrosión química altera la estructura y propiedades del material.
Las condiciones ambientales que favorecen y aceleran este proceso son diversas y a menudo se encuentran en los entornos donde operan los sistemas HVAC:
Humedad y Condensación
El agua actúa como el electrolito necesario para el flujo de iones. En equipos de climatización, la presencia de condensación es prácticamente constante.
Oxígeno y Temperatura
El oxígeno atmosférico reacciona con el metal para formar óxidos (como la herrumbre), mientras que temperaturas elevadas aceleran la velocidad de reacción.
Contaminantes Químicos
El dióxido de azufre de las ciudades, los óxidos de nitrógeno y, sobre todo, los cloruros de los ambientes marinos, incrementan drásticamente la agresividad del medio.
Tipos de corrosión más comunes en sistemas HVAC
En Blygold clasificamos la corrosión según sus características y mecanismos de ataque:
Surge al unir metales distintos (como aletas de aluminio sobre tubos de cobre). El metal menos noble se sacrifica y se destruye rápidamente.
Componentes HVAC más afectados por la corrosión
Los elementos más vulnerables son aquellos con gran superficie de intercambio térmico o contacto permanente con humedad. Destacan especialmente los intercambiadores de calor y las baterías de enfriamiento, cuyas aletas de aluminio (extremadamente delgadas para facilitar la transferencia térmica) ofrecen una superficie enorme para la reacción electroquímica.
Las Unidades de Tratamiento de Aire (UTAs) presentan un deterioro estructural en sus carcasas y soportes metálicos. Un punto crítico son las bandejas de condensados, donde el agua estancada y la acumulación de suciedad favorecen la corrosión microbiológica. Incluso los conductos y filtros metálicos pueden liberar partículas de óxido que viajan por el flujo de aire, afectando a la calidad del aire interior.
Cómo afecta la corrosión al rendimiento del sistema
La corrosión actúa como un “aislante térmico” no deseado. Cuando las aletas se oxidan, la transferencia de calor se degrada, provocando una pérdida de eficiencia energética inmediata. Esto genera un efecto dominó: el sistema debe trabajar más tiempo para alcanzar la temperatura, lo que dispara el consumo eléctrico y el desgaste de los componentes móviles.
Además, la acumulación de subproductos de la corrosión (sales y óxidos) obstruye físicamente el paso del aire, lo que disminuye el caudal y fuerza a los ventiladores. El riesgo final es la perforación de los tubos, provocando fugas de refrigerante y fallos mecánicos que, en muchos casos, son irreparables sin una inversión masiva.
Impacto económico y operativo
Para una empresa, la corrosión es una fuga de capital silenciosa. El incremento de los costes de mantenimiento es solo la punta del iceberg, el verdadero impacto reside en las reparaciones imprevistas y las paradas del sistema, que pueden paralizar la actividad de un edificio de oficinas o un proceso industrial.
La sustitución prematura de equipos es el peor escenario financiero, reduciendo a la mitad el ciclo de vida previsto de los activos. Además, no podemos olvidar el Impacto en la Calidad del Aire Interior (IAQ): un sistema corroído es un foco de contaminantes y microorganismos que pueden afectar la salud de los ocupantes.
Factores que aceleran la corrosión en HVAC
Ciertos factores y errores habituales en el mantenimiento de equipos HVAC empeoran el problema de la corrosión:
Ambientes marinos o Industriales
La salinidad del aire en zonas costeras o la presencia de contaminantes químicos en entornos industriales son extremadamente corrosivos.
Contaminación Atmosférica
Partículas en suspensión, óxidos de azufre y nitrógeno de la combustión, y otros agentes químicos presentes en el aire de las ciudades.
Falta de Mantenimiento Preventivo
La limpieza regular, la inspección y la atención a pequeños signos de corrosión puede prevenir problemas mayores.
Diseño Inadecuado del Sistema
Un diseño que no considera la acumulación de humedad o que utiliza materiales incompatibles puede crear trampas de corrosión.
Materiales No Protegidos o Incompatibles
Cómo prevenir la corrosión en sistemas HVAC
La prevención efectiva es una estrategia integrada. Comienza con la selección adecuada de materiales y un diseño que priorice el control de condensaciones. Sin embargo, en equipos ya fabricados, la clave reside en la aplicación de recubrimientos anticorrosivos de alta calidad.
Un mantenimiento preventivo periódico, que incluya la limpieza técnica profunda y la revisión de componentes críticos, permite detectar la corrosión en sus estadios iniciales. En Blygold, nos enfocamos en romper el ciclo de oxidación mediante barreras que aíslan el metal del electrolito (humedad), asegurando que el equipo opere siempre en sus condiciones de diseño.
Soluciones y tecnologías anticorrosión
La industria HVAC ha desarrollado diversas soluciones y tecnologías para combatir la corrosión:
Intercambiadores de calor con aletas hidrofílicas, aletas de aluminio con recubrimientos especiales o incluso materiales avanzados como titanio para ambientes extremadamente agresivos.
En conclusión, detectar y prevenir la corrosión es una responsabilidad tanto económica como ambiental.
Una estrategia anticorrosión robusta no solo protege el capital de la empresa, sino que garantiza la eficiencia energética, reduciendo la huella de carbono de la instalación.
En un mundo que camina hacia la sostenibilidad, prolongar la vida útil de los equipos HVAC mediante las soluciones de Blygold es la decisión más inteligente. La relación entre protección, ahorro energético y durabilidad es el pilar sobre el cual se construye la climatización del futuro.

